HACIA EL CAMBIO PERSONAL Y SOCIAL Publicado originalmente en la edición impresa de la revista en Septiembre de 2012

 

 

 

El Despertar, la Iluminación, la perla de incomparable belleza…

Está claro que en Occidente hemos perseguido predominantemente el bienestar material; la búsqueda espiritual ha estado en un segundo plano, “para el tiempo libre o cuando tengamos seguridad material”. Si bien en las últimas décadas Oriente y Medio Oriente se han sumado a esta persecución de la riqueza mundana, persisten en algunos rincones de esos países, en algunos casos enteramente ocultos al ojo desprevenido, las tradiciones espirituales de antaño. Sin embargo, aún cuando allí la abundancia espiritual ha sido muchísimo mayor que en Occidente, no nos engañemos. Ken Wilber escribió en 1999 (en One Taste): “Es una creencia bastante extendida que el Oriente ha estado inundado de una espiritualidad auténtica y transformadora… ( ) y, aún cuando algo de eso es cierto, la realidad es bastante menos halagüeña, tanto para Oriente como para Occidente. En primer lugar, aún cuando es cierto que ha habido más personas realizadas en Oriente, la verdad es que el porcentaje de la población oriental que se ha involucrado en una espiritualidad en verdad transformadora es –y siempre ha sido- lastimosamente pequeño”.

Alejandro Celis Hiriart

Psicólogo transpersonal, místico y comunicador.

Twitter: @alecelish

www.transformacion.cl

“Una vez le pregunté a Katigiri Roshi ( ) cuántos maestros Ch’an y Zen realmente grandes ha habido. Sin vacilar, me respondió “Quizás unos mil en total”. Le pregunté a otro maestro Zen cuántos maestros Zen japoneses realmente iluminados estaban vivos hoy, y me respondió, “No más de una docena”. Supongamos que ésas son respuestas acertadas. Aún si decimos que sólo han existido un billón de chinos (una estimación en extremo baja) eso significa un 0.0000001 % de la población total; y significa, con toda seguridad, que el resto de la población estuvo -y está- involucrada (en el mejor de los casos) en diversos tipos de ( ) prácticas mágicas, creencias míticas, oraciones y ruegos egóticos, rituales mágicos, etc. Así por tanto, sin minimizar en nada el asombroso aporte de las gloriosas tradiciones orientales, el punto es bastante claro: la espiritualidad radical y transformadora es extremadamente escasa, en cualquier momento de la historia y en cualquier parte del mundo (las cifras para el Occidente son aún más deprimentes)”.

Por mi parte, le pregunté a un maestro sufi de visita en Chile cuántas personas despiertas hay actualmente en su ciudad (de varios millones de habitantes), y me contestó: “Unas tres”.

Ni siquiera menciono aquí las religiones oficiales –algunos dicen que tienen una función en la sociedad, pero a mi parecer han traído más confusión y dolor que verdadera sabiduría-. Por supuesto, no me refiero a los que se señala como fundadores de esas religiones –Jesús, el Buda, Mohammed, etc-, quienes sí fueron un aporte contundente en la búsqueda del ser humano por salir de la oscuridad.

¿Qué tenemos en Occidente, además de esas religiones y de unos pocos seres que parecen despiertos –como Eckhart Tolle-? Supermercado espiritual. Tal como se producen cosméticos y diversos sabores de yoghourt, hay una continua producción de pomadas que aseguran la obtención de tal o cual estado místico. No digo que todo sea basura, pero tampoco creo que estemos lejos de eso. Un motivo por el cual las cosas son así es nuestra profunda ignorancia de lo que es la auténtica espiritualidad: se nos ha enseñado que Jesús es un ejemplar único, “el único Hijo de Dios”, y por siglos ha habido grandes esfuerzos para convencernos de esto. El resultado es que le creemos cualquier bobería a los curas –como que Dios “se halla” en la caja donde se guarda el cáliz- y cuando nos encontramos con otras perspectivas ajenas a la religión “oficial” no sabemos qué es real y qué no, y a veces comulgamos con ruedas de carreta inverosímiles.

A un maestro sufi de visita en Chile le pregunté cuántas personas despiertas hay actualmente en su ciudad (de varios millones de habitantes), y me contestó: "Unas tres".

La otra dificultad consiste en que, producto de la Inquisición y otros factores, en Occidente no tenemos una tradición mística. Aquellos que han despertado dentro de la tradición cristiana muy probablemente lo han hecho “a pesar” de dicha tradición, donde nadie puede siquiera intentar compararse con Jesús. Y por el lado de las culturas indígenas, muy poco sabemos…; podemos sospechar que hay tradiciones más profundas, pero las cosas se confunden con prácticas chamánicas, sanación, y está claro que desde que “don Juan” se hizo conocido, también encontramos charlatanes. Los maestros que en las últimas décadas han tenido profunda llegada en Occidente –como Krishnamurti, Osho Rajneesh o el mismo Eckhart Tolle- no provienen de una tradición ni formaron sucesores, como suele ocurrir en Oriente.

En Oriente, las enseñanzas zen, sufi o budista –por nombrar algunas- han tenido maestros reconocidos, han tenido una tradición en la cual se han transmitido estilos, formas, técnicas y conocimientos que apuntan al proceso del despertar y cómo ocurre, cuáles son sus señales y sus peligros –que los tiene- y cómo se completa el proceso para que no quede a medias; ha habido una comunidad que puede detectar las señales en el buscador y facilitarle las condiciones para que complete su viaje de la mejor manera posible. Aquí, en Occidente, muy probablemente son varios los que han terminado en hospitales psiquiátricos por la ausencia de ese respaldo.

Por otra parte, ¿nos interesa a los occidentales la auténtica espiritualidad? Muchos se entretienen en el supermercado, cierto…, pero creo que la verdad es que a muy, muy pocos nos interesa lo suficiente como para completar el camino. Si a usted de verdad le interesa y no conoce a ningún Maestro verdadero…, tenga paciencia, se dice que el Maestro aparece cuando el discípulo está listo. Así que por mientras, prepárese.

1 Comentario

  1. Acierto con en artículo en que la mayoría de “productos espirituales” son basura ya que han sido elaborados en base a términos totalmente occidentales (de ver a la población solo como un mercado y no como gente) y caemos en el juego otra vez y nos perdemos en el camino, no he encontrado ningún producto espiritual que diga “saca la basura que hay en ti y hazle lugar a los valores”, creo que un mensaje sería mas veraz que “relájate, siéntete y medita”, pero como te vas a relajar y sentirte bien con las exigencias de este mundo que busca parametrarnos hasta en nuestro peso o figura ideal, en donde comprar, que vestir, a que lugares ir y como comportarte entre tantas otras cosas mas, el día que la gente despierte o se ilumine realmente será lo que profundamente quiere ser sin toda esa basura que cargamos por dentro (el miedo) y por fuera (apariencias). Yo creo que para eso no necesitamos ningún maestro o religión, sólo escucharnos a nosotros mismos como nuestros verdaderos maestros y ganarnos la vida con nuestras habilidades a la vez de ser útiles a la sociedad. Crear conciencia!

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