SOMOS SOCIEDAD Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Noviembre de 2012

¿Por qué hay violencia en Chile?

Muchos se preguntan, extrañados, por qué en nuestro país la violencia está recrudeciendo en cada manifestación pública… Un pequeño repaso a nuestra historia reciente nos recuerda algunas de las variables que están influyendo para que la inequidad no sólo se mantenga, sino además, aumente y se agudice más cada día.

Por Alejandro Celis Hiriart

¿Cuándo aparece la violencia en los seres humanos? Los niños, por ejemplo, se frustran y enojan cuando no les permitimos desplazarse con libertad o cuando ignoramos sus peticiones. Lo mismo podría decirse a nivel social: si observamos, podemos ver que la violencia estalla en lugares y países donde hay frustración de necesidades naturales de las personas -libertad de movimiento, techo, alimento y recreación-, donde hay injusticia o gran desequilibro entre los que “tienen” y los que “no tienen” y las demandas de estos últimos no son escuchadas. La ira puede llegar a tal nivel que se desprecie la vida ajena y se ponga en peligro la propia, porque no hay mucho que perder.

La Revolución Francesa estalla cuando la gente común y corriente sufre todo tipo de privaciones y, al mismo tiempo, se entera de los lujos y excesos de la realeza y los cortesanos en el palacio de Versailles… En algún punto, el contraste se hizo intolerable. Una canción de aquellos tiempos dice así: “¡Las cosas mejorarán cuando colguemos a los aristócratas de los faroles!”, y la Marsellesa no anda lejos. En el Reinado del Terror hubo 40.000 muertos en nombre de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad (!). Es lo que ocurre cuando se sobrepasan descaradamente los límites de la paciencia…

En el ADN de la humanidad se hallan tanto la Revolución Francesa como la Guerra Civil española; en 1939 -tras una gestión de Neruda-, 2200 republicanos arriban a Valparaíso a bordo del Winnipeg tras la derrota ante Franco, usurpador del poder en España. La mayoría se quedó en Chile, y por supuesto que tanto ellos como sus descendientes aún recuerdan que sus sueños de verdadera democracia se vieron truncados por los mismos de siempre.

El siglo XX en Chile

Si examinamos sin prejuicios la historia reciente de este país, veremos que campesinos y obreros han pasado muchas, muchas décadas sometidos a un sistema del que sólo pueden esperar migajas. Tenemos muchas historias dramáticas –plasmadas en la literatura- de mineros del carbón, del salitre, campesinos sometidos a caprichos de “patrones de fundo” -por algo surge el dicho-, pisoteados apenas intentaban mejorar sus condiciones de vida. Recuérdese por ejemplo, bajo la presidencia de Pedro Montt, la matanza de 1907 de Santa María de Iquique, de entre 2.000 y 3.500 mineros en huelga, efectuada por el ejército; años más tarde (1934), siendo presidente Arturo Alessandri, mapuches, pehuenches y huilliches, protestando porque el gobierno cedía o vendía sus tierras ancestrales a empresarios o colonos (¡las dificultades con ellos tienen raíces muy antiguas!) y unidos a mineros que protestaban por el abuso de sus patrones en Ranquil –comuna de Malleco-, fueron rodeados por carabineros –al parecer con órdenes de no dejar sobrevivientes-, los que mataron a alrededor de 500 personas.

Aún bajo la presidencia de Alessandri (1938), 63 jóvenes son fusilados en Santiago por carabineros –habiéndose ya rendido- después de haber intentado un golpe de estado, en lo que se conoce como “matanza del Seguro Obrero”. Ya con los medios y la TV funcionando en forma moderna, antes de la dictadura 73-90 sólo se conoce la “matanza de Pampa Irigoin”: en 1969 -presidencia de Frei Montalva-, un grupo de pobladores realiza una “toma de terreno” de un sitio eriazo: 10 muertos -incluida una guagua de 9 meses- y 50 heridos por carabineros.

La respuesta del sistema opresor ante demandas de la población…

Allende y la Unidad Popular

Durante la presidencia de Allende (1970-1973), se hizo famosa una fotografía de El Mercurio de un carabinero protegiéndose de los golpes de un enmascarado. A diferencia de gobiernos previos y posteriores, la policía no era enviada a reprimir, golpear y disparar a mansalva. En mi opinión, gente que había sido despreciada y dejada de lado por décadas sintió el aire de libertad… y se volvieron locos. Muy, muy comprensible…, pero faltó astucia para calcular la reacción de los poderosos.

Creo que Allende realmente era un demócrata, pero no calculó el poder de quienes no lo eran, y tampoco hizo intentos serios por convencer a sus partidarios de ser pacientes para esperar los cambios deseados. El desorden, las tomas y la burla a leyes establecidas –mal que mal, las reglas del juego en ese entonces- sólo sirvieron como pretexto a los golpistas, ayudados en forma descarada por EEUU, los medios tradicionales y los poderosos del país.

Muy poco tiempo después del golpe la Junta muestra su verdadera cara: una política y una economía ultraderechistas, en que los únicos beneficiados fueron los capitalistas, los oportunistas y chupamedias de siempre. El país casi completo fue liquidado a precios ridículos. Supuestamente se “plebiscita” una nueva Constitución, cuyos aspectos esenciales aún mantienen al grueso de la población casi sin voz, con reglas del juego que dan muy poco margen de libertad, sin posibilidad de plebiscitar nada y extremando las dificultades para modificarla. Es vox populi que dicho plebiscito fue sólo un gigantesco fraude –algo reconocido en forma pública por Leigh, miembro de la Junta de ese entonces- y así nos encontramos con reglas actuales que creó un dictador en forma enteramente ilegítima. ¿Cree que eso no genera ira en quienes se ven perjudicados?

En esos años, las protestas eran asunto de veras peligroso: si usted ha visto documentales o sólo la reciente película del “No”, puede ver la brutalidad de los carabineros, que extrañamente se parece muchísimo a la actual. Miles de muertos y torturados: de sobra conocidos por unos y porfiadamente negados por aquellos a quienes no conviene reconocer la monstruosidad. Otra fuente de ira y frustración…

Quienes en otros países de Sudamérica han tomado el toro por las astas y hecho transformaciones de fondo -Chávez, Evo Morales y Correa- sufren en nuestro país la crítica continua de los medios de derecha.

La alegría que no llegó

La franja del “No” en la TV –del plebiscito que terminó con Pinochet- tuvo una perspectiva genial: en lugar de convertirla en muro de lamentos por las bestialidades e injusticias, se enfocó en… la alegría que vendría cuando el dictador se hubiese ido. Todo el mundo enganchó con el mensaje, la franja del “Sí” hizo el ridículo y el “No” ganó por paliza. Por supuesto, era tentadora la posibilidad de negar el resultado, pero en el gobierno hubo, por primera vez en muchos años, una señal de limpieza y honestidad cuando Matthei y Stange reconocieron la derrota.

Después, en la borrachera de la victoria, la gente fue engañada una vez más: leyes de amarre, acuerdos con la Concertación –¿con extorsión?- a espaldas de todos… ¿Resultado? Veinte años de Concertación –identificados como “los nuestros” por los partidarios del “No”- en que muchas desigualdades siguen inalteradas o peores. Las transnacionales le han echado la zarpa al cobre –que ni siquiera Pinochet privatizó- y los buitres reinan por doquier y casi sin control en la salud, la educación y todo aspecto de la vida cotidiana en que la gente pueda ser explotada. El sueldo mínimo no llega ni siquiera a 200 mil pesos y personas de escasísimos recursos son bombardeados continuamente por ofertas de créditos instantáneos que sólo empeoran su situación.

La norma es una TV que emboba, en que programas que realmente cultivan la curiosidad y la inteligencia -como El Mirador o La Belleza del Pensar- desaparecen de la pantalla mientras se multiplican los realitys, la farándula y los concursos que atontan y embrutecen nuestras facultades mentales y nos mantienen en la pasividad de una ameba. La educación se encarece y el recurso que sí podría educar gratuitamente es utilizado para embrutecer aún más. ¿Casualidad? Extrañamente, se requiere de cierto nivel de inteligencia para convertir la TV en algo tan rotundamente mediocre e idiotizante. Hasta el fútbol –que no es precisamente cultural- deja de ser visto en forma gratuita y pasa a engordar a los de siempre… (¿no es un tal Segovia quien está a cargo del Canal del Fútbol?). Todo esto es de una violencia inusitada: se ignoran las necesidades y demandas explícitas de los más necesitados y además ciertas situaciones se empeoran… ¿Cómo se espera que la gente reaccione a esto, si no es con violencia? ¿No le produce ira ser tratado como un idiota?

El gobierno actual

El actual gobierno, sin la menor noción de psicología básica –entender todo esto y aprender empatía son el ABC para cualquier gobernante-, sigue considerando que las señales de violencia –cuyas causas, a estas alturas, debieran resultar obvias- que muestran las “barras bravas”, los encapuchados que se infiltran en todas las marchas, los mapuches o los que intentan agredir o matar a carabineros… son motivados porque todos ellos, mágicamente, tienen genes de “delincuentes”, y por tanto deben ser encerrados, golpeados y torturados. En el caso de la etnia mapuche –abusada desde la invasión española-, la política oficial y fascista del Gobierno y de su Ministro de Interior, Hinzpeter, es amedrentar, torturar e ignorar. El 10 de octubre, un grupo de mapuches cumplió 45 días de huelga de hambre ante la total indiferencia del Gobierno y los medios. Es obvio que la violencia no se debe permitir, pero también debe estar presente la comprensión de que, si no se soluciona paralelamente la segregación vergonzosa que existe en nuestra sociedad –de las más injustas del mundo- esa violencia seguirá presentándose. No basta con suavizar los créditos estudiantiles, no basta con tomarse fotos con algunos mapuches, no basta con migajas; la injusticia ya pasó el límite hace tiempo, y la explosiva indignación sólo podría apaciguarse con medidas de fondo.

Mientras tanto, siguen presentes los abusos del retail, de las farmacias, recursos básicos como el litio siguen rematándose, Piñera sigue mintiendo -asegurando que debemos aplaudir la construcción de nuevas termoeléctricas y de represas en Aysén “porque si no nos quedaremos sin luz”- sin dar el menor espacio a los proyectos ecológicos que se piden a gritos-, seguimos sin educación gratuita y los carabineros siguen apaleando mapuches y estudiantes… Ya lo dije antes: el Gobierno está haciendo lo posible para lograr que la violencia se radicalice. Ya sabemos que no tienen toda la culpa de que hayamos llegado a esta situación, pero ¿qué importa? Les tocó asumir cuando la paciencia ya se había agotado, y todo lo que han hecho sólo ha logrado empeorar la situación.

Es un verdadero milagro que aún haya gente inocente y bien intencionada que trabaja día a día honestamente por un sueldo mísero, mientras sus vecinos hacen “alunizajes” en joyerías o cajeros automáticos o trafican droga para tener ingresos decentes… Es también un milagro que la mayoría desee protestar de manera pacífica por estas cosas, creyendo –a pesar de todos los índices- que alguna vez serán escuchados…

Con este panorama, ¿es de extrañarse acaso la existencia de los “indignados” y también de gente que ya no quiere razonar sino sólo destruir?

Con el actual panorama, ¿es de extrañarse acaso la existencia de los "indignados" y también de gente que ya no quiere razonar sino sólo destruir?

¿Quién escucha?

Quienes en otros países de Sudamérica han tomado el toro por las astas y hecho transformaciones de fondo -Chávez, Evo Morales y Correa- sufren en nuestro país la crítica continua de los medios de derecha. Tienen, por supuesto, los defectos de cualquier ser humano, pero esos medios –y quienes les creen- los descalifican por “sesenteros” y “trasnochados”, por intentar de manera genuina satisfacer las necesidades de los más pobres por otros medios que el mítico “chorreo” de la economía de mercado –que ya sabemos nunca llega-. Paralelamente, la misma prensa jamás cuestiona al ícono de dicho modelo -EEUU y sus gobernantes-, mostrando una credulidad boba que dista mucho de ser verdadero periodismo. Es muy posible que Johnson estuviese involucrado en el asesinato de J.F. Kennedy; entre Johnson y Nixon hicieron matar a 6 millones de vietnamitas (el 18% de su población) y a 500.000 camboyanos; Bush invadió Irak, contraviniendo resoluciones de la ONU e informes claros de la CIA que aseguraban que los iraquíes ni siquiera tenían medios para fabricar armas de destrucción masiva después de la Guerra del Golfo.

Una agencia de encuestas publicó en septiembre del 2007 en el periódico inglés “The Guardian” que el total de muertos en Irak era 1.200.000; Obama demoró dos años en cumplir su promesa de retirar sus tropas después de nueve de guerra –no está mal para una guerra sin fundamento-. Otra promesa de campaña del 2008 era cerrar la cárcel ilegal de Guantánamo, que lleva diez años funcionando y aún tiene 167 detenidos, que no gozan de la mayoría de los beneficios que suelen recibir los presos -en ese lugar, la definición de lo que es o no “tortura” no coincide con la de ningún país civilizado-. Un periodista de Al-Jazeera estuvo ilegalmente detenido del 2002 al 2008.

¿Le parece que los gobernantes de Venezuela, Bolivia u Ecuador han cometido crímenes similares? La vara no parece ser la misma para medir a quienes se preocupan de verdad de la gente… Considérelo a la hora de evaluar a los medios, y fórmese una opinión propia. Y luego reflexione: ¿por qué ha aparecido este grado de violencia en Chile?

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