SOMOS PSICOLOGÍA Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Mayo de 2011

 

La autoestima

Pregunta: “Tengo baja autoestima. Me dejo pasar a llevar, especialmente con mis parejas. Hace tres meses terminé, y nuevamente he quedado con un profundo daño. Deseo cambiar”.

Por Jessica Riveri

Respuesta: Si te comprendo bien, hay un patrón de conducta estable donde transgredes tus límites de autocuidado y asertividad. Con certeza, hacernos cargo del propio bienestar es uno de los desafíos de la adultez. Cuando niños dependemos de nuestros padres; al crecer, asumimos la responsabilidad de nosotros mismos. Sin embargo, lo que resulta ser de sentido común no siempre es fácil, especialmente en vínculos de intimidad, pues hay emociones, creencias y dinámicas- muchas veces inconscientes-, que nos apegan al sufrimiento y al abandono de nosotros mismos.

Cuando escucho decir: “Tengo baja autoestima”, surge la imagen de una parte tuya que se siente frágil, vulnerable, desvalorizada. Al mismo tiempo, surge otra complementaria, que también está presente en ti, que enjuicia y critica activamente. Si fuesen una escultura, sería una figura pequeña amenazada por alguien grande. Una supone la otra.

Por lo general, tenemos mayor consciencia del sufrimiento de la parte pequeña; sin embargo, necesariamente ella supone a la otra, la grande, la que mediante pensamientos, juicios o creencias respecto de nosotros, los demás y /o la vida, debilita nuestra fuerza vital. Muchas veces es difícil sostener la imagen completa, y tendemos a colocar estas actitudes destructivas en otros. Nos relacionamos con personas agresivas por ejemplo, y percibimos fuera de nosotros las actitudes críticas.

Para cambiar, es necesario ampliar la consciencia, integrando tanto la parte pequeña como la grande, como dos caras de una misma moneda, siendo un observador calmo, presente y centrado, que acoge a su ser completo y entra en diálogo y se lidera a sí mismo.

Pregúntales: ¿cuál es la intención positiva que te guía? ¿Qué deseas preservar en mí que es importante para mi adaptación y desarrollo? Muchas veces existen nobles propósitos en cada uno de estos “yoes”: pertenencia, intimidad, amor, ser visto, seguridad, entre otras. Pon atención a la respuesta, el desafío siguiente es diversificar nuevas conductas para estos propósitos. Tu forma de actuar ha sido una, pero hay más. Stephen Gilligan, terapeuta de vasta trayectoria, suele decir: “Si tienes un problema, entonces estás en una sala de parto”.

Necesitas crear nuevos comportamientos, que respondan a tus motivaciones y te liberen del apego a relaciones destructivas. Cuando tomamos consciencia que el destructor es parte de uno, acogiendo su dinámica motivacional y preservando nuestro liderazgo personal, alejamos la opción de crear vínculos destructivos.

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