NUESTRO CIELO INTERIOR Publicado originalmente en la edición impresa de la revista en Noviembre de 2012

Las afinidades zodiacales (Segunda parte)
En el número anterior vimos la natural relación de afinidad que se da entre signos que pertenecen al mismo elemento. Fuego, Agua, Aire y Tierra son símbolos que se refieren a distintos aspectos de la experiencia humana (y no al elemento físico concreto, como algunos escépticos equivocadamente piensan), que al ser compartidos entre dos personas, facilitan el entendimiento e impulsan las metas en conjunto.

Cristián Rupaillán

Astrólogo, experto en oráculos y símbolos.

Pero, así como es importante relacionarse con otros que son similares, que apoyan y refuerzan nuestra perspectiva, es también fundamental aprender de los que son diferentes, opuestos incluso, como una forma de desarrollar equilibrio e iluminar los puntos ciegos de nuestra conciencia.

Los opuestos-complementarios

Existen seis parejas de signos que en astrología se consideran opuestos, presentando muchas características notoriamente contrarias entre sí. A pesar de esto, también existen temas comunes en cada uno de estos ejes, lo que favorece la complementación, y lo más importante, el aprendizaje de “eso otro” que muchas veces nos falta cultivar o potenciar.

Los Signos de Fuego -Aries, Leo y Sagitario- son opuestos a los Signos de Aire -Libra, Acuario y Géminis- respectivamente. Gracias a sus opuestos, los de Fuego pueden aprender a ser más conscientes de los demás, a comunicarse con mayor claridad, a enfriar el calor de las pasiones, el ego y los instintos con la brisa fresca del desapego, a contrastar sus verdades interiores con los datos objetivos que vienen del mundo exterior.

Por su parte, los de Aire pueden aprender de sus opuestos cómo ser más decididos, más valientes, más directos; también se hace más fácil desarrollar una actitud espontánea, menos “mental”.

Los Signos de Agua -Cáncer, Escorpio y Piscis- son opuestos a los Signos de Tierra -Capricornio, Tauro y Virgo-, respectivamente. Los acuáticos pueden aprender de sus contrarios a ser más concretos, más aterrizados, más prácticos y eficientes.

Los de Tierra, por su parte, pueden encontrar en las actitudes sensibles, íntimas y cercanas de sus signos contrarios una lección acerca de cómo incorporar los aspectos emocionales de la vida, buscando unión y conexión con el alma.

Los ejes de opuestos-complementarios también comparten ciertos temas, así que al relacionarse con ese signo contrario puede surgir también gran atracción y una sensación de “completarse”: el eje Aries-Libra se asocia a la acción estratégica y la elaboración de nuevas ideas; el eje Tauro-Escorpio, al desarrollo de la sensualidad y al crecimiento económico; el eje Géminis-Sagitario está conectado con el aprendizaje, el desarrollo intelectual y los viajes; el eje Cáncer-Capricornio enfatiza asuntos de responsabilidad, conservación de lo valioso del pasado y hacerse cargo de otros; el eje Leo-Acuario potencia la creatividad, la singularidad y el estilo propio, mientras el eje Virgo-Piscis apunta al servicio, la sanación y el apoyo a los que tienen necesidades.

El Ascendente y el Descendente

Para terminar, tradicionalmente se explica que el signo más afín, más complementario, es el del Descendente (que es en la astrología antigua, clásica, el punto del matrimonio y las relaciones duraderas).

Si uno se ha hecho su carta astral, es probable que recuerde su signo Ascendente, que es el que colorea la perspectiva del mundo y que marca ciertas actitudes espontáneas, naturales, desde la infancia y a lo largo de toda la vida. Pues bien, el signo Descendente es el opuesto, y la lista ofrecida anteriormente da el dato. O sea, si soy Leo con Ascendente Capricornio, mi mayor y mejor complementación se dará con el opuesto, es decir, el signo de Cáncer. Si sabe su signo Ascendente, vea y sorpréndase.

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