SOMOS SOCIEDAD Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Marzo de 2013

 

La profecía del último Papa

La dimisión de Benedicto XVI reflota el mito de un texto que se le atribuye a San Malaquías. De acuerdo al misterioso listado, que enumera 112 Sumos Pontífices, estamos a punto de darle la bienvenida al último de los Papas de la Iglesia Católica tal y como la conocemos hoy.

Por Eva Débia*

En la Irlanda del norte del 1094, en la localidad de Armagh, nació Malaquías. Hijo del lector del pueblo, el letrado vio que su vástago tenía la iluminación necesaria para seguir el camino del clero; por ello, Malaquías fue ordenado sacerdote en 1119 por San Celso, y en 1123 recibió a su cargo la Abadía de Bangor.

Al año siguiente, fue nombrado obispo de la misma ciudad. En 1127 fue investido como confesor del príncipe Cormac McCarthy, del reino de Desmond, quien luego sería nombrado rey. Su hagiógrafo (experto en la vida de los santos), el religioso Bernardo de Claraval (San Bernardo), explica que Malaquías fue nombrado arzobispo de su ciudad natal el año 1132.

Se destacó por perseguir firmemente el paganismo en Irlanda, trabajando por fomentar la moral católica en la zona. Visitó Escocia, Inglaterra y Francia, donde conoció a San Bernardo, y estuvo en Roma, para pedirle al Papa Inocencio II una serie de beneficios para las sedes apostólicas de su cuidado.

Sin embargo, la realidad en Roma no fue de su agrado: consideró el contexto sumamente corrompido e influenciado por la nobleza italiana. Regresó a su tierra con las autorizaciones concedidas, estableciendo en 1142 la gran Abadía de Mellifont. Quiso volver a la Santa Sede en el año 1148, pero encontrándose en la Abadía de Claraval, en Francia, enfermó y luego falleció un dos de noviembre, en compañía de su amigo San Bernardo. Fue canonizado por el Papa Clemente III, 51 años después de su deceso.

La dimisión de Benedicto XVI ha reflotado las profecías del santo irlandés del siglo XII.

Profecía

Pese al arduo trabajo del sacerdote en materia social y política para Irlanda, es conocido con posterioridad por una serie de escritos que se le adjudican, publicados en 1595 por el monje benedictino francés Anrold de Wyon. El documento, llamado Lignum Vitae, estaba dedicado al rey español Felipe II, y es una especie de compilado biográfico de carácter colectivo entre los sacerdotes de esa orden que llegaron a convertirse en obispos.

En este contexto, al llegar a Malaquías, De Wyon indica que éste “escribió varios opúsculos. Hasta el día de hoy no he tenido ocasión de ver ninguno, exceptuando una profecía relacionada con los soberanos pontífices. Puesto que es muy breve, y que yo sepa no ha sido dada a imprimir todavía, y dado que a muchos les complacería conocerla, copio a continuación su contenido”.

El documento señala 111 frases en latín sin enumerar, cortas y concisas, que corresponderían a una figura alegórica de cada uno de los siguientes Sumos Pontífices de la Iglesia Católica. El listado parte con Celestino II (1143-1144), y termina con una descripción más amplia de un supuesto Pedro el romano, quien sería el último de los Papas del catolicismo como lo hemos conocido hasta hoy.

Una de las variantes de la profecía indica que la Iglesia Católica cambiaría estructuralmente, e incluso podría cambiar su lugar de asentamiento.

Autenticidad

Se ha generado un gran debate en torno a la autoría del documento, pues en primer término, nunca se ha encontrado el manuscrito original. Si San Malaquías fuese realmente el autor, ello implica que las profecías estuvieron desaparecidas por cuatro siglos, y resulta particularmente extraño que San Bernardo, quien escribió la biografía del pitoniso además de ser su amigo, no aludiera a tales documentos en ningún momento.

El Jesuita Claude-François Menestrier planteó, en el siglo XVI, que esta profecía correspondía a un plagio para influenciar las elecciones a favor de la candidatura a Papa de Girolamo Simoncelli, cardenal de Orvieto en 1590, para suceder a Urbano VII, dado que el lema que le corresponde a quien luego fuera Gregorio XVI de acuerdo a la nómina es “antiquitate urbis”, haciendo alusión a su ciudad natal y sede episcopal, Orvieto (en latín: Urbs vetus). Sin embargo, esta tesis no pasa de ser una acusación al boleo, ya que Menestrier no ofreció pruebas para tales acusaciones.

Lo cierto es que el historiador español José Luis Calvo indica que precisamente hasta Urbano VII (1521-1590), cada uno de los lemas concuerda muy bien con los respectivos pontífices, y desde esa fecha existe menos claridad. Se concluye que lo más probable es que la profecía haya sido hecha por alguien que utilizó el prestigio del erudito y arquéologo dominico Alfonso Chacón, quien se dio el trabajo de comentar los lemas en el texto de 1595 hasta Urbano VII. De hecho, el estudioso español Benito Jerónimo Feijoo escribió en su Teatro Crítico Universal que la profecía es apócrifa, habiendo sido entregada a Alfonso Chacón. Por ello, solo tiene precisión hasta Urbano VII, lo que demostraría el fraude.

Sin embargo, pocos años después, el respetado historiador de la misma centuria Onofrio Panvinio, quien además era corregidor y revisor de la Biblioteca Vaticana hacia el 1556, reseña la veracidad de las profecías de Malaquías.

Junto a lo anterior, en 1871 el Abad Cucherat aseveró que San Malaquías escribió la profecía en Roma, entre los años 1139 y 1140. Entonces, habría entregado su manuscrito al Papa, para consolarlo en sus tribulaciones y así darle la fe necesaria sobre la permanencia de la institución; el Sumo Pontífice habría guardado el manuscrito en los archivos romanos, donde quedó olvidado hasta su posterior descubrimiento por parte de De Wyon.

La elección de los Papas se realiza en un cónclave, palabra que alude a su encierro con llave hasta tener la decisión final.

Los últimos pontífices

De acuerdo al listado, Juan XXIII (Papa entre 1958 y 1963) fue mencionado como Pastor et nauta (Pastor y navegante); este pontífice fue Patriarca de Venecia, conocida ciudad marítima, convocó al Concilio Vaticano II, activando un remozamiento de la Iglesia Católica según los nuevos tiempos.

Pablo VI (Sumo pontífice entre 1963 y 1978), fue sindicado por Flos florum; sus armas eran tres flores de lis, considerada la flor de las flores. Sin embargo, él mismo pudo elegir este escudo para darle coherencia a la profecía. Por su parte, Juan Pablo I (Papa durante 1978) fue nombrado como De Medietate Lunæ (De la mitad de la Luna); este líder, de nombre profano Albino Luciani (albino: luz blanca), nació cerca de Belluno (Bel-luno, luna bella). Además, su pontificado duró solo 33 días.

Juan Pablo II, el primer Papa en visitar Chile, fue nombrado como De Labore Solis (De la labor del Sol), y recibió popularmente el apodo del papa viajero, precisamente por sus cientos de viajes por todo el mundo. Fue, además, el primer Papa proveniente de la Europa oriental (nació en Polonia); cabe mencionar además que nació un día de eclipse de sol, y su funeral se realizó mientras se producía otro eclipse del astro rey. Gobernó la Curia romana entre 1978 y 2005.

A Benedicto XVI (2005-2013), Malaquías lo habría nombrado como De Gloria Olivæ (De la gloria del olivo). Joseph Ratzinger pertenece originariamente a la orden benedictina, la que recibe el apelativo tradicional de olivetana, y su lema es precisamente Pax. Hay que recordar que el olivo generalmente implica una referencia a la paz. Además, el Papa Benedicto XVI fue el superior de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en cuyo escudo figura una rama de olivo.

Se han escrito numerosos análisis y compendios vinculados a la profecía papal de San Malaquías.

El epílogo de Malaquías

Luego de la lista con los 111 lemas proféticos, aún aparece en el Lignum Vitæ un lema final, seguido de un comentario paralelo. Se trata de lo siguiente: “In prosecutione extrema S.R.E. sedebit. Petrus Romanus, qui pascet oves in multis tribulationibus: quibus transactis civitas septicollis diruetur, et Iudex tremendus iudicabit populum suum. Finis.” Esto, traducido al castellano, corresponde a: “Durante la última persecución de la Santa Iglesia Romana reinará. Pedro el Romano, quien apacentará a su rebaño entre muchas tribulaciones; tras lo cual, la ciudad de las siete colinas será destruida y el tremendo Juez juzgará a su pueblo. Fin.”

El supuesto último papado no sería igual a ninguno de los anteriores, enfrentándose a eventos nunca antes experimentados por la Iglesia Católica.Sin embargo, algunos apologistas han sugerido dos acotaciones importantes: en primer término, que en realidad Pedro el Romano es un nombre genérico para todos los papas, en cuanto a descendientes del apóstol Pedro, y por tanto no es posible saber cuántos de ellos habrá efectivamente.

Junto a lo anterior, se ha propuesto que el acrónimo S.R.E. no debe usarse en caso genitivo (Sanctæ Romanæ Ecclesiæ) sino en acusativo (Sanctam Romanam Ecclesiam); de acuerdo a esta modificación, el sentido de la traducción varía a: “En la prosecución final, la Santa Iglesia Romana regirá”, lo que sugiere que, en realidad, existirían más Sumos Pontífices entre De Gloria olivæ y Petrus romanus.

Pedro el Romano

De acuerdo a esta nómina, Pedro II, Pedro Romano o Pedro El Romano recibe el lema más extenso, detallado y descriptivo. De esta forma, se desarrolla en torno a este personaje una serie de conjeturas: en primer término, el supuesto último papado no sería igual a ninguno de los anteriores, enfrentándose a eventos nunca antes experimentados por tan antigua institución. De hecho, podría desprenderse que la Iglesia Católica volvería a ser perseguida tal y como lo fue durante el tiempo de los emperadores romanos, hecho que cobra cierto eco, tras las sucesivas acusaciones sobre pedofilia y pederastia, entre muchas otras, que ha recibido la Santa Sede.

Frente a la lectura de una posible destrucción de Roma, la ciudad de las siete colinas, se han barajado múltiples teorías, siendo la más radical un cambio estructural de tal magnitud de la Iglesia Católica, que no se descarta que Pedro el romano decida cambiar la sede del Vaticano de Roma a Jerusalén, por ser esta ciudad cuna de la fe cristiana.

Los candidatos

Entre los actuales aspirantes a Papa, figura Peter Turkson, de 65 años y procedente de Ghana, que, si fuera elegido, se convertiría en el primer papa negro de la historiaBenedicto XVI dimitió el pasado 28 de febrero (2013), y la elección de una nueva cabeza del Vaticano es inminente. Los nombres que han marcado las preferencias a primeras horas de conocida la decisión de Ratzinger incluyen a Tarcisio Bertone, actual secretario de Estado del Vaticano, cuyo segundo nombre es Pietro (Pedro en italiano) y nació en la localidad de Romano Canavese.

El aspirante italiano más cotizado es Angelo Scola, de 72 años, actual arzobispo de Milán y ex patriarca de Venecia. Junto a él, figuran entre las preferencias populares Marc Ouellet, un canadiense de 68 años, actual prefecto del Ministerio para los Obispos, y Odilo Pedro Scherer, de 64 años, arzobispo de Sao Paulo.

También figura en las quinielas Peter Turkson, de 65 años y procedente de Ghana, que, si fuera elegido, se convertiría en el primer papa negro de la historia.

Antes de Semana Santa, a fines de este mes de marzo, cuando de la chimenea instalada en la Capilla Sixtina de Ciudad del Vaticano surja el esperado humo blanco y las campanas de las iglesias de todo el mundo repiquen en tonos de fiesta, lo sabremos.

  • Eva Débia es periodista.

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