DESARROLLO PERSONAL CREATIVO Publicado originalmente en la edición impresa de la revista en Enero del 2011

 

 

Wikileaks: los políticos, los medios de comunicación y la conciencia humana

‘El mundo será mejor después de esto’, declaró Julian Assange, el creador del sitio wikileaks, tras la última filtración de documentos secretos de los gobiernos en los que se dice lo que ‘realmente se piensa’ por debajo del protocolo. La reacción del establishment ha sido, como era de esperar, con la lógica de aplastar esta nueva amenaza a su forma de manejar el poder. Frente a esta situación, se ha desencadenado, como también era de esperar, la ira y el reclamo de quienes se rebelan frente al poder que coarta las libertades.

Eduardo Yentzen P.

Guía de desarrollo personal, escritor y Director del proyecto Iluminar la Educación, de Fundación Chile Inteligente.

www.eduardoyentzen.cl

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Mi mirada a la condición humana me ha llevado desde hace ya muchos años a otro enfoque. Quienes tengan alguna noción de mi actividad periodística para regresar de la dictadura a la democracia, me alinearán entre los que buscan la libertad; sin embargo, desde comienzos de los años 70 me orienté a tratar de comprender a los seres humanos desde la psicología, y a partir de 1980, desde las enseñanzas del cambio de conciencia. Y así he llegado a la convicción de que todo lo que no surge desde la conciencia termina finalmente en el campo de la confrontación. Que, lamentablemente, los libertarios sin conciencia de hoy son los represores de mañana. Esto no significa una mirada indulgente hacia los opresores, sino simplemente la convicción de que cuando hay polaridades, en ese plano no se logra sino perpetuar la confrontación. Entonces, cuando surge una iniciativa llena de idealismo optimista por ayudar a mejorar el mundo, yo sólo veo allí más carbón para la hoguera. Y la reacción represiva del poder lo demuestra.

Si vemos que en las filtraciones lo que se logró fue evidenciar el doble estándar y el ocultamiento de la verdad por parte de los gobiernos y de los políticos, es indecoroso ocultarnos a nosotros mismos que estamos ante un tipo de conducta común a todos nosotros. Desde esta constatación corresponde preguntarse quién está libre de pecado como para tirar la primera piedra. Y veamos luego, también sinceramente, ¿qué nos pasa a nosotros si trasciende que hemos dicho en secreto algo hiriente sobre otro? Que quedamos en una posición psicológica frágil que nos amenaza con perder el cariño, la pega, o el respeto del otro. Y odiaremos al que cometió la infidencia.

He llegado a la convicción de que todo lo que no surge desde la conciencia termina finalmente en el campo de la confrontación.

Desde esta constatación sobre nuestra condición, podemos partir distinguiendo lo real de lo posible. No es real hoy tener una conducta honesta y transparente, pero sí es posible. Es necesario insistir en ello. A partir de esto, junto con emprender el trabajo de llegar a ser conscientes, debemos saber que mientras no lo seamos necesitamos respetar nuestros mecanismos defensivos, que no podemos exponer nuestras debilidades sin haber creado antes fortaleza interior. Y esto se corrobora con el caso wikileaks, donde la reacción del poder evidencia sus debilidades: no puede tolerarlo.

Por fortuna, entonces, existe la posibilidad del cambio personal, del desarrollo de conciencia, para irnos liberando de lo que podemos llamar nuestras pasiones destructivas, sin lo cual no hay esperanza de que el vivir en el mundo no lleve cíclicamente a la confrontación destructiva. Es esto lo que se ha convertido en mi única utopía.

Wikileaks: los políticos, los medios de comunicación y la conciencia humana

Este enfoque, ¿deja algún espacio para la acción del ‘cuarto poder’? Sostengo que su misión no es en la revelación de las debilidades, sino la contención de ellas. La ambición o la falta de respeto de los políticos, por ejemplo, entre otras características que producen daño, es lo que deberían tratar de contener los representantes del cuarto poder, no porque sean los políticos peores que cualquiera de nosotros, sino porque aunque son iguales, el impacto de su acción es amplificado, y por lo mismo, el impacto del daño que causan. Peo el problema es que los periodistas o agentes de los medios de comunicación también son poseedores de las mismas debilidades, y al contar con el poder del cuarto poder, también pueden generar un daño amplificado. Surge pensar en el quinto poder, el de la ciudadanía, pero junto con tener menos poder, también tiene –tenemos- las mismas debilidades.

Vuelvo entonces a mi utopía: para que nosotros, la ciudadanía, actuemos en la contención del daño producido por los poderosos, tenemos que hacernos más sanos que los poderosos. Y si un poderoso se acerca a realizar un proceso de desarrollo de conciencia, es inmediatamente bienvenido, pues su cambio tendrá mayor impacto ya que aliviará a todas las personas sometidas a su poder. 

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