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La comodidad de la vida moderna nos ha hecho creer que es inocuo que los alimentos se conserven por meses, e incluso, hasta por años en herméticas latas. Sin embargo, este hecho aparentemente inofensivo puede tener serias consecuencias para nuestra salud. Entérate más en el siguiente artículo:

Conservas: ¿qué comes cuando comes? Las latas que nos contaminan

latas_conservaLos alimentos enlatados han significado una verdadera revolución para la industria alimentaria. Han permitido almacenar la comida durante mucho más tiempo, a través de un procesado rápido que permite disminuir considerablemente la cantidad de residuos desechados.

Sin embargo, todas sus ventajas se han enfrentado a numerosos problemas ligados a los materiales usados para fabricar las latas y proteger la comida de los contaminantes del metal. Antes, las latas de estaño eran selladas con plomo, lo que provocó intoxicaciones por dicho material. Hoy el elemento de la discordia es el Bisfenol-A (BPA), usado desde los años 60′ como revestimiento para forrar las latas por dentro y resguardar los alimentos del contacto con el metal.

Se sospecha que el BPA actúa como un disruptor endocrino, capaz de interferir en el buen funcionamiento de las hormonas del cuerpo. El BPA emula el estrógeno en el cuerpo, y las investigaciones han encontrado vínculos entre este elemento y numerosos problemas a la salud, como enfermedades cardíacas, diabetes, cáncer y trastornos metabólicos (1). En el año 2007, los Centers for Disease Control and Prevention (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades) encontraron BPA en la orina de más del 90% de los estadounidenses a prueba, lo que indica una amplia exposición a la sustancia química. (1)

Un informe de 2010 de la Organización de los EE. UU. Food and Drug Administration (FDA) expresó su preocupación sobre los efectos potenciales del BPA sobre el cerebro, la conducta y la glándula prostática en fetos, bebés y niños pequeños (2). Se trata de la nueva postura de la organización, que antes sostenía que este producto químico no representaba un riesgo para los humanos (3). En septiembre de 2010, Canadá se convirtió en el primer país a declarar el BPA como una sustancia tóxica. En la Unión Europea y Canadá, el uso de BPA está prohibido en las mamaderas.

¿Cómo evitar el BPA?

  1. Disminuir la cantidad de alimentos enlatados que consumimos.
  2. Preferir alimentos conservados en frascos de vidrio, donde se minimiza el uso de BPA, aunque no del todo pues aún se utiliza para fijar la tapa de metal.
  3. Utilizar frutas y verduras frescas o frutos secos en nuestras preparaciones.
  4. Las verduras congeladas también pueden ser una opción, pero implican sus propios impactos medioambientales ligados al uso de energía para su consevación.

The Food Standards Agency (4) sostiene que es posible reducir la contaminación por BPA de las latas de alimento siguiendo estos consejos:

  • Una vez abierta una lata, vacíe el contenido en otro recipiente y guárdelo en el refrigerador.
  • No guarde alimentos en latas abiertas.
  • Guarde las latas en un lugar fresco y seco, y utilice las más antiguas primero.
  • Deseche las que se encuentren abolladas, oxidadas o abultadas.

(1) Seeking Safer Packaging, Green Century Capital Management and As You Sow – 2009

(2) Food and Drug Administration – Update on Bisphenol A for Use in Food Contact Applications: January 2010

(3) Food and Drug Administration website

(4) Food Standards Agency Archive

Fuente: ciudadanoresponsable.cl

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