SOMOS NATURALEZA Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Marzo de 2015

 

 

Verde que te quiero verdLa clorofila y sus bondades

El verde es el color de la naturaleza, de la ecología, del reciclaje…, en fin, del cuidado del planeta. Y de este color y esta naturaleza tomamos hoy un elemento extraordinariamente beneficioso: la clorofila.

Por Ximena González Bosque

La larga lista de beneficios que se asocian a la ingesta de clorofila por parte de los seres humanos hace dudar al comienzo, pues un elemento que sirve para todo es muy difícil de evaluar. ¿Para qué sirve realmente? ¿Cómo funciona? ¿Cómo se consume? ¿Cómo se adquiere? Todas estas dudas nos llevaron a investigar para poder hacer una síntesis informada. ¿Nuestra conclusión? La naturaleza no se equivoca; lo que es vital para el mundo vegetal también ayuda al mundo animal.

La clorofila es la sangre de las plantas. Así como nuestra sangre transporta el oxígeno por todo el cuerpo, la clorofila hace lo propio en los vegetales, convirtiendo la luz en energía. Nuestra sangre es roja porque una de sus moléculas –la hemoglobina, cuyo átomo central es el hierro– le da ese color. La clorofila tiene como átomo central el magnesio, y es de color verde.

Ambos elementos –la hemoglobina y la clorofila- tienen una composición química muy similar. Es esta similitud la que permite que la ingesta de clorofila mejore la cantidad y la calidad de la hemoglobina en los seres humanos, lo que resulta en una transportación más efectiva del oxígeno a través de muestro organismo.

La clorofila tiene en el cuerpo los mismos efectos que el hierro, de manera que es un gran reconstituyente sanguíneo.

Esa es la primera confirmación de los científicos y la base de las bondades de este elemento.

Entre los efectos de la mejor oxigenación que produce la ingesta de clorofila está el de frenar la oxidación y, por lo tanto, la producción de radicales libres que son los responsables, entre otros males, del envejecimiento orgánico.

Además, sus propiedades antioxidantes también pueden reducir las inflamaciones y contribuir a aliviar malestares netamente inflamatorios como son la artritis y la amigdalitis, por ejemplo. En este beneficio debe quedar claro que la clorofila no cura males tan diferentes en su origen y manifestación, como son los que mencionamos, sino que son sus propiedades anti inflamatorias las que coadyuvan al tratamiento de dichos males.

La anti oxidación también fortalece el sistema inmune, pues las células de este sistema funcionan mejor cuando desaparecen o hay menos radicales libres.

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Un transporte verde

La clorofila que se ingiere tiene la habilidad de atar y remover del organismo metales pesados tóxicos, como el mercurio. Además, ayuda a que el cuerpo destruya y remueva gérmenes, impidiendo el crecimiento de gérmenes nuevos…

Fotosíntesis

La fotosíntesis es un proceso en virtud del cual los organismos con clorofila, como las plantas verdes, las algas y algunas bacterias, capturan energía en forma de luz y la transforman en energía química.

Prácticamente toda la energía que consume la vida de la biosfera terrestre —la zona del planeta en la cual hay vida— procede de la fotosíntesis.

La fotosíntesis se realiza en dos etapas: una serie de reacciones que dependen de la luz y son independientes de la temperatura, y otra serie que dependen de la temperatura y son independientes de la luz.

La velocidad de la primera etapa, llamada reacción lumínica, aumenta con la intensidad luminosa (dentro de ciertos límites), pero no con la temperatura. En la segunda etapa, llamada reacción en la oscuridad, la velocidad aumenta con la temperatura (dentro de ciertos límites), pero no con la intensidad luminosa.

Y el temible cáncer también tiene un enemigo en la clorofila, pues esta es capaz de atar de manera efectiva a moléculas cancerígenas como los hidrocarbonos policíclicos aromáticos de una combustión incompleta, aminas heterocíclicas producidas por asar comidas y aflatoxina producida por el moho en los alimentos. La clorofila forma un complejo con los carcinógenos que el organismo difícilmente puede absorber; así, el cuerpo elimina estos complejos a través de las heces, ayudando a prevenir el cáncer.

En estos ejemplos, la clorofila trabaja como un transporte que recorre el organismo recogiendo pasajeros indeseables que luego elimina.

Otra función, quizás la más conocida hasta ahora, es la acción desodorante. Al promover el mejoramiento del proceso digestivo, la clorofila mata bacterias y absorbe olores, de manera que el mal aliento provocado por una mala función digestiva desaparece. Muchas veces esas disfunciones digestivas provienen, por ejemplo, de una hiper acidez, la que disminuye porque el magnesio de la clorofila alcaliniza el cuerpo.

Benigno Suárez, alquimista de estos tiempos, transforma la clorofila de las plantas en un elixir sanador.
Benigno Suárez, alquimista de estos tiempos, transforma la clorofila de las plantas en un elixir sanador.

El alquimista

Benigno Suárez práctica la alquimia. No convierte el plomo en oro, trabaja en una transformación menos codiciosa pero mucho más beneficiosa que el metal dorado: transforma la clorofila de las plantas en un elixir sanador. Lo suyo no es sólo un proceso químico con matraces, retortas y tubos de ensayo. Su trabajo es con respeto a la naturaleza, a los ciclos vitales de las plantas, a las vibraciones del universo.

Catabólica y anabólica al mismo tiempo, la clorofila es un extraordinario desintoxicante y un tónico que limpia la sangre y fabrica glóbulos rojos.

“La elaboración de la Clorofila BS91 se realiza bajo principios rigurosos de alquimia vegetal” afirma Suárez. Y explica que “la alquimia posee una rama importantísima llamada <espagiria>, cuyo principal objetivo es captar la vibración de la planta medicinal. Esto es lo que hace a mi producto diferente y único. Otras tinturas químicas no tienen en cuenta el ritmo vital de las plantas. Simplemente la utilizan como cualquier materia prima”.

En lo personal, este alquimista descubrió casualmente las bondades de la clorofila. “Estaba en el sur, en el fundo de unos parientes, y me sentí muy enfermo. Era sólo un niño y ningún médico descubría lo que tenía. Malestares gástricos, vómitos, inapetencia, me sentía muy mal, e instintivamente comencé a masticar un poco de pasto. Debe haber sido alfalfa. Y entonces empecé a sanarme. Esa experiencia me llevó, muchos años después, a investigar y a estudiar los principios de la alquimia y a elaborar la clorofila BS91, que ayuda a miles de personas”, nos cuenta.

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“El objetivo principal de la alquimia -elaborar el famoso elixir de larga vida– está plenamente logrado por mi producto”, dice Suárez, cuyos conocimientos han sido requeridos y reconocidos por el Ministerio de Salud de nuestro país.

Al explicar el cuidadoso proceso de fabricación de su elixir, Benigno Suárez explica: “El alquimista, al cosechar la hierba, toma en consideración los ciclos lunares, cosa que al químico no le interesa, pues cosecha en cualquier momento. El máximo poder vibracional de una planta se encuentra en cuarto creciente lunar. De este detalle importantísimo comienza la elaboración de la tintura alquímica. En el laboratorio alquímico se trabaja tres principios fundamentales: a) Trabajo de las cenizas (sal); b) Trabajo de la rotación de las esencias (azufre); y c) Trabajo del mercurio filosófico (alcohol)”.

La clorofila detiene el crecimiento de algunas células cancerosas y promueve la formación de interferón, una secreción natural del cuerpo y una de nuestras mejores defensas contra el cáncer.

Hablando de la aplicación práctica del elixir y repasando todas las bondades ya descritas, Suárez subraya los poderes desintoxicantes de la clorofila: “Es particularmente eficiente en fumadores y en cualquier tipo de adicción, ya que elimina toxinas y fortalece el sistema inmune al incrementar la eficiencia del oxígeno en el organismo”. Agrega que este elixir es también “un cardiotónico, pues el magnesio que posee tiene beneficios para fortalecer el músculo cardíaco y la síntesis de muchos procesos químicos-enzimáticos que se producen en presencia del magnesio”.

¿Cómo y por cuánto tiempo se puede tomar la Clorofila BS91? Se puede tomar indefinidamente, porque es un producto 100% natural, sin toxicidad alguna. Debe tomarse por un período mínimo de tres a seis meses, una vez al día (de preferencia antes de almuerzo), poniendo 20 gotas en una taza de té, agregándole agua caliente y dejándola enfriar. A los niños puede dárseles la mitad de la dosis mezclándola con jugos naturales o leche.

La Clorofila BS91 está en venta en distintos lugares donde se expenden productos naturales y, especialmente, en la cadena de farmacias homeopáticas Knopp.

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Una dieta verde

Ensalada oxigenante

Ingredientes: Un puñado de espinaca, una taza de apio, una manzana verde, 2 cucharadas de sésamo y una palta mediana.

Lave muy bien la espinaca y el apio y píquelos muy finito, Lave y ralle la manzana verde (con cáscara). Pele y muela la palta. Tueste el sésamo. Mezcle todo en un bol y ¡bon apetit!

Además del consumo de clorofila como suplemento para mejorar la salud, es conveniente reforzar la dieta diaria con alimentos que la contengan.

Muchas veces nos referimos peyorativamente a los vegetales verdes llamándolos “pasto” y los consumimos en poca cantidad y sólo como acompañamiento. Sin embargo, estos “pastos” tienen un significativo valor nutricional que entregan “equilibrio” vitamínico a una dieta generalmente de alimentos cocinados (asados, fritos, cocidos).

Hoy sabemos los beneficios que nos reporta la clorofila que ellos tienen, pero además los vegetales son particularmente ricos en vitamina A, vitaminas del complejo B y ácido fólico, vitaminas C y K, además de hierro y calcio. Con relación a este último, algunos científicos han demostrado que el calcio de los vegetales verdes es absorbido por nuestro cuerpo de forma más eficiente que el calcio contenido en la leche de vaca.

Desde el punto de vista culinario, se recomienda el consumo crudo de estos vegetales. Por ejemplo, la acelga y la espinaca resultan agradables si se cortan en tiras finas y se aderezan convenientemente, sin someterlas a tratamiento térmico. Se aliñan con una pizca de sal, jugo de limón y unas gotas de aceite. Mejor aún si le adicionan especias aromáticas como el apio, el perejil, el cebollino, el ajo de montaña, la albahaca, etcétera. Se recomienda, además, añadir semillas oleaginosas que enriquecen el valor nutricional de estos platos (maní, sésamo). Es conveniente su ingestión al inicio de las comidas. 

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